Desarrollo emocional de niñas y niños
- Francisco García Nieto

- hace 1 día
- 3 Min. de lectura
Nuevo enfoque en el programa de Centros de Atención IMSS
Estuve con el personal de Estancias Infantiles de Tulancingo (Hidalgo, U-0456)

Ideas y conceptos clave
El nuevo enfoque pedagógico del IMSS considera que el desarrollo infantil es integral, es decir: físico, emocional, social, cognitivo y afectivo.
Las niñas y los niños aprenden y se desarrollan mejor cuando viven relaciones seguras, cálidas y emocionalmente estables.
El concepto de “cuidado cariñoso y sensible” implica atender necesidades físicas y emocionales mediante interacciones receptivas, afectivas y respetuosas.
El personal educativo es considerado “agente educativo”, es decir, una figura que influye directamente en el bienestar y desarrollo emocional infantil.
Los “cuidados maternantes” no se limitan a la madre; incluyen protección, alimentación, higiene, juego, escucha, lenguaje y afecto proporcionados por cualquier cuidador sensible.
Las “interacciones de calidad” son intercambios cálidos, atentos y ricos en lenguaje entre adultos y niñas o niños.
El enfoque actual prioriza:
jugar con ellos,
cantarles,
escucharlos atentamente,
tener contacto visual,
hablarles constantemente con significado y cariño.
El lenguaje utilizado con las niñas y niños influye en su desarrollo emocional y cerebral.
Evitar humillaciones, amenazas o gritos ayuda a prevenir estrés tóxico y problemas emocionales posteriores.
Ambientes afectivos y seguros favorecen:
autorregulación,
autoestima,
confianza,
aprendizaje,
convivencia,
salud mental.
El cortisol es una hormona del estrés; cuando niñas y niños viven ambientes negativos de forma constante, puede afectar conducta, sueño, aprendizaje y regulación emocional.
Los vínculos afectivos seguros funcionan como factores de protección para la salud mental futura.
“Apegos sanos y vínculos seguros” ayudan a disminuir riesgo de ansiedad, inseguridad y depresión en etapas posteriores.
El nuevo modelo pedagógico da importancia al “sostenimiento afectivo”, entendido como el acompañamiento emocional constante que brinda seguridad a las niñas y niños.
La adaptación a la guardería debe respetar el ritmo emocional infantil y priorizar la seguridad afectiva.
El IMSS incorpora conceptos del Programa Sintético Fase 1 de la SEP:
cuidados cariñosos y sensibles,
desarrollo holístico,
vínculos afectivos,
aprendizaje mediante interacción y juego.
El desarrollo infantil ya no se entiende solamente como adquisición de habilidades, sino como construcción integral de la persona.
La confianza, el afecto y el amor dejan de verse únicamente como temas familiares y comienzan a entenderse también como condiciones necesarias para el desarrollo humano.
Educar en primera infancia implica crear ambientes protectores, enriquecidos y emocionalmente seguros.

“Las niñas y los niños no solamente recuerdan lo que se les enseñó; también construyen su forma de relacionarse consigo mismos y con el mundo a partir de cómo fueron tratados, escuchados y acompañados durante sus primeros años.”
Me han comentado: "No es solo capacitación operativa; ya estás integrando neurodesarrollo, salud mental, apego y política educativa contemporánea en lenguaje entendible para maestras."
Una idea central del nuevo procedimiento IMSS es que lista la buena disposición de las asistentes para :
"cargar niños y niñas, hablarles, cantarles, acariciarlos, dirigirles miradas, jugar con ellas y ellos e interpretar sus gestos y necesidades" (P. 169-170)
Nuestra opinión sobre el nuevo enfoque del IMSS
El lenguaje del nuevo modelo pedagógico del IMSS ya no es solamente técnico-operativo. Está entrando en una dimensión más profunda sobre qué es un ser humano y qué necesita para desarrollarse. Ahí es donde aparece la ontología.
La ontología, de manera sencilla, es la rama de la filosofía que reflexiona sobre el ser: qué somos, cómo existimos y qué elementos son esenciales para desarrollarnos como personas. Durante mucho tiempo, muchos modelos educativos veían al niño casi como un “receptor de aprendizaje”: alguien al que había que enseñarle habilidades, controlar su conducta o prepararlo cognitivamente. Pero hoy, tanto la SEP como organismos internacionales y modelos como Harvard Center on the Developing Child, CLASS o Luciérnaga parten de otra idea: el niño no es solo mente o conducta; es un ser integral. Por eso hablan de desarrollo holístico. El cerebro, las emociones, el cuerpo, la seguridad emocional, el vínculo afectivo y la confianza no están separados. Todo forma parte del desarrollo.
Y aquí aparece algo muy interesante: palabras como amor, confianza, apego o cuidado amoroso antes parecían “poco científicas” porque se asociaban a lo privado o familiar. Pero la neurociencia y la psicología del desarrollo comenzaron a demostrar que esos elementos sí tienen efectos biológicos y pedagógicos reales. Un niño que vive relaciones afectivas estables desarrolla mejor autorregulación, lenguaje, aprendizaje y salud mental. Entonces, el amor deja de verse solamente como una emoción romántica o moral y empieza a entenderse también como una condición de desarrollo humano. Por eso el IMSS ya no habla solamente de actividades o contenidos, sino de confianza, vínculos y cuidados sensibles: porque el nuevo paradigma entiende que educar no es solo transmitir conocimientos, sino ayudar a construir personas emocionalmente seguras.
Este curso está basado en el Procedimiento del Servicio de Pedagogía de CA IMSS, 2026, Anexo: "Guía técnica del servicio de pedagogía" (3011-003-001)



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