Participación privada en CECI’s , pero no con ustedes
- Francisco García Nieto

- 22 ene
- 3 Min. de lectura
En días recientes, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Secretaría de Economía firmaron un convenio para impulsar la instalación de Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI) en los llamados Polos de Desarrollo para el Bienestar. El mensaje oficial es claro: más infraestructura de cuidado infantil para fortalecer la participación laboral de las mujeres.
Sin embargo, más allá del anuncio, la forma en que se está desplegando el proyecto ofrece pistas relevantes sobre el rumbo real del modelo.
Las guarderías subrogadas han sido traicionadas por sus representantes que, contando con información privilegiada , las dejarán licitar para sostener unos años más la expansión y el negocio con actores más grandes .
Hay quienes salvarán sus guarderías dejando que cierren las de otros, sabiendo que en la nueva repartición los sacrificados serán los pequeños empresarios .
No se trata solo de construir guarderías
Los Polos de Desarrollo para el Bienestar no son parques industriales tradicionales. Son territorios diseñados para articular inversión, empleo e infraestructura social, bajo una lógica de ecosistema productivo. En ese contexto, los CECI no aparecen como un servicio accesorio, sino como una pieza estructural del modelo económico que se busca consolidar.
El propio convenio establece un cambio relevante: el IMSS no asume directamente la ejecución, sino que define el modelo, acompaña técnicamente y valida estándares, mientras otros actores —gobiernos locales, desarrolladores y empresas— participan en la implementación.
En los hechos, el IMSS comienza a transitar de operador directo a arquitecto del modelo.
Una señal que no pasó desapercibida: los aliados internacionales
Durante la firma del convenio estuvieron presentes organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, la CEPAL y ONU Mujeres. No es un dato menor.
Estos organismos históricamente no se involucran solo en obra pública. Su interés suele concentrarse en:
modelos escalables,
esquemas de gobernanza compartida,
alianzas público-privadas,
y sistemas capaces de replicarse en distintos territorios con rapidez.
La presencia de estos actores sugiere que el interés va más allá de edificios y apunta a la consolidación de un modelo replicable de cuidado infantil vinculado al desarrollo económico.
La construcción ya comenzó… y no es neutral
La información pública disponible muestra que ya se han asignado contratos para la construcción de CECI en distintas regiones del país. En algunos casos, las empresas constructoras involucradas ya habían trabajado previamente en proyectos federales vinculados al sector salud y al IMSS-Bienestar, gente ligada al Consejo Técnico del IMSS (donde se supone que las guarderías subrogadas están representadas )
Este dato, verificable en registros de obra pública, indica que el despliegue de los CECI no parte de cero ni se está improvisando. Se está apoyando en redes empresariales con experiencia previa en infraestructura pública, particularmente en proyectos sociales estratégicos.
La obra es apenas la fase visible.
La siguiente etapa es la que definirá el modelo
Más allá de la construcción, la pregunta relevante es otra:
¿quién operará los CECI en el mediano plazo?
Porque operar un centro de cuidado infantil no es solo abrir puertas. Implica:
gestión pedagógica,
administración cotidiana,
relación con empresas y trabajadores,
cumplimiento normativo,
y capacidad de escalar el modelo sin perder control.
En México ya existen actores privados con experiencia en:
plataformas de educación colaborativa,
modelos corporativos de cuidado infantil,
operación de centros de atención infantil en entornos empresariales,
y esquemas híbridos entre educación inicial y servicios laborales.
Algunos de estos actores ya han presentado proyectos en parques industriales y desarrollos empresariales de gran escala. Otros llevan años afinando modelos que hoy encajan con esta nueva arquitectura institucional.
Un repliegue estratégico del Estado
Todo indica que el IMSS no está abandonando el cuidado infantil, sino redefiniendo su papel. En lugar de ejecutar y operar directamente, se posiciona como:
diseñador del modelo,
garante de estándares,
y articulador de alianzas nacionales e internacionales.
Este repliegue operativo no reduce su influencia; la amplía, al permitir que el modelo se expanda con mayor velocidad y cobertura.
La pregunta incómoda queda abierta:
cuando el IMSS se concentra en definir el modelo y validar estándares,
¿quiénes se quedarán con la operación cotidiana en la siguiente fase?
Una transición silenciosa, pero profunda
Para las guarderías tradicionales, el desafío ya no es solo cumplir lineamientos. Es entender si tienen lugar en este nuevo ecosistema, o si otros actores —con estructuras más flexibles, visión corporativa y respaldo financiero— ocuparán ese espacio.
Los anuncios ya están hechos.
Las obras ya comenzaron.
Las alianzas internacionales ya están sobre la mesa.
La transición está en marcha.
La única duda es quién llegará preparado a la siguiente etapa.




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